Tristán e Iseo II (más sencillo)
Tristán e Iseo es, dentro de la la literatura medieval europea, la primer gran novela de amor:
Se trata de un roman (en la Edad Media, 'relato en lengua vulgar o romance'), que narra la desgraciada historia de los jóvenes amantes, introduciendo algunos elementos adicionales en el esquema del amor cortés. La historia de Tristán e Iseo ha ayudado a generar las asociaciones habituales de la expresión amor romántico: pasión, fatalidad, transgresión de la norma social, peligro y muerte.
El protagonista, Tristán -cuyo nombre significa "el triste" -, está signado por la fatalidad desde su nacimiento: su padre ha sido destronado y muerto, y su madre muere en el parto. A los quince años, llega a la corte de su tío, el rey Marcos, que habrá de ser la tercera punta del triángulo amoroso. Tristán e Iseo -la prometida del rey- beben, por error, un filtro mágico que los encadenará a la pasión y que los llevará a la muerte. El bondadoso rey Marcos, al conocer la fatalidad que lleva los amantes a la traición, exclama: "¡Ahora los he perdido a los dos!", y decide enterrados juntos en la capilla del monasterio.
La historia de los amantes se convirtió en mito. Repetida en toda Europa, la fábula resumía un número infinito de situaciones análogas y daba satisfacción simbólica al fenómeno de la pasión amorosa enfrentada a la sociedad.
Aquella fábula expresaba, además, el conflicto entre la fidelidad a la mujer y la fidelidad al señor (en el caso de la relación entre Tristán y Marcos, aumentada por el parentesco y por el afecto), a la vez que exponía los defectos de la institución del matrimonio que era poco más que una transacción comercial. El adulterio era excusado por la fidelidad que unía a los amantes en el amor, aun después de la muerte.
El mito de Tristán e Iseo ayudó a reforzar la idea de que la pasión es incompatible con la sociedad y con el matrimonio.

